15. Único. (Fan-Fic) sábado, 22 de agosto de 2015
Una suave luz lila se colaba a través de las ventanas, mis torpes manos buscaron el celular y la luz de la pantalla hizo que entrecerrara los ojos; las seis quince de la mañana y un suave sol caía sobre mi lado de la tierra. Mi cabeza giro involuntariamente hacia mi lado derecho y pude apreciar los suaves rasgos del chico que dormía a mi lado, su cabello rosa y negro se entrelazaba suavemente y le ocultaba un poco la cara, su respiración era suave y tenia la boca entre abierta, con mucho cuidado sin querer despertarle me acerque y tomando mis mechones de pelo negro para que no cayeran sobre su rostro le bese los suaves labios.
Sonreí como idiota y me levante, no me iba a poner de cursi a estas horas de la mañana. El piso de la habitación se encontraba sorpendentemente ordenado, me imagine al pequeño pelirosa recogiendo todo y metiendolo en el armario, ya que la noche anterior me dijo que su cuarto estaba hecho un desastre, la verdad al llegar no me había fijado mucho, yo solo lo quería a el, todo para mi.
-¿Meto?
Me gire sonriendo y Koichi me miro, seguía acostado en la cama, se estiro como un gato y rodó hasta donde yo dormía hacia poco quedando boca abajo, cruzo las manos bajo su cabeza y sonrió.
-Buenos días.
Me acerque sin mediar palabra, me cruce de piernas al modo indio y le respondí plantandole un beso en los labios.
-¿Que hora es?
Peguntó mi peli rosa, levante el celular y lo prendí, el chico hizo el mismo gesto que yo cuando había mirado la luz y luego se quejo.
-Es muy temprano, ¿siempre eres tan madrugador?
Sonreí y asentí lentamente, aun que también me gustaba dormir bastante.
-Vamos, hay que preparar el desayuno.
Se levantó y me deleite examinando todo su cuerpo, era guapo, demasiado guapo. Me levante y lo abrace por atrás interrumpiendo su búsqueda en el armario por alguna prenda de ropa.
-Ya, mira que eres molesto.
Se giro y me recorrió con la mirada con una de sus sonrisas plasmada en los labios. Se acerco lentamente y espere el beso pero este nunca llego.
-Toma ponte esto.
Tomo mi mano y me puso una playera negra en la palma, la tela era suave y resbaladiza, mis manos la levantaron y la examine. Tenia un estampado en blanco y unas letras bordadas en el mismo color, la reconocí inmediatamente. Era la de Die Kusse. La de mi chico pelirosa, me la puse sin rechistar y busque mi demás ropa por el cuarto.
Cinco minutos después me encontraba sentado al lado de Koichi tomando café y mirando la calle desde la ventana, su departamento tenía un balcón y desde el podías observar a todos los peatones caminar hacia su destino. Suspire y me acomode mas en el sofa, lo habíamos puesto justo en la entrada al balcón, cabía perfectamente. El viento de la mañana fría acaricio mi piel.
-¿Sabes que te quiero, verdad?
Mi peli rosa sonrió y paso su brazo por mi cadera.
-Hace mucho que no hablabas.
Y me planto un beso en los labios.
No se lo negué.
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13. MUERTE sábado, 18 de abril de 2015
Aquel día Juls se dio cuenta, por primera vez, que su vida estaba acabando, estúpido ser humano, con apenas unas pocas fuerzas tomo una pequeña maleta, metió ahí todo el dinero que tenía ahorrado, sus fotografías de el mismo que había pedido a otros que tomaran, en donde se veía con su traje de la oficina o en algún restaurante, parado frente a un museo o con la que había sido su esposa, el muy maldito la culpaba de todo, incluso cuando se divorciaron, incluso cuando ella murió en un accidente de avión "¿Para que te subes a esas cosas del demonio?" le reprocho frente a su tumba cuando todos se habían ido y con los restos de lagrimas postizas. Metió en la maleta también una carta a su hija "No tomes el maldito dinero, que no es para ti." decía al principio "sabes que siempre te quise, recuerdame siempre, ¿si, hijita? Acuérdate de tu padre." decía después. Metió también su reloj y su celular más preciados, junto con la llave de su carro ultimo modelo del 68', y metió otra nota para su hijo "Acuérdate de tu padre, y toma todo lo que hay en este baúl, acuérdate de tu padre." decía con letras torpes de un hombre entrado en años. Por ultimo se vistió con sus mejores ropas, y recordando el día en que se había cojido a la vecina cuando su esposa estaba en el trabajo se preparo un café.
-"He sido un hombre maravilloso."
Se dijo a si mismo mientras soltaba una risa, sonaba forzada por la inminente barriga del típico hombre acostumbrado a que le hagan las cosas.
-Recuerdo cuando le dije a aquel hombre: esto es mió. Como se quedo. Si, le dije yo. Así le dije yo. Yo se lo dije.
Después de haberse acabado el café, el hombre se acostó en su cama.
-Mejor me muero antes de que la muerte me mate.
Rio.
-Si, malditos todos, ya me puedo ir yo al infierno.
Y tomando el pequeño botecitos con las pastillas para dormir se acomodo en su lecho de muerte. Rió una ultima vez mientras las pastillas bajaban por su gargante.
-Ya van a ver todos, como van a lamentar haberse ido de mi lado, lo hice yo, yo me mate.
Aquel día murió Juls, y nadie lo recordó.
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